Plantec: un discipulado

para la gloria de Dios

A lo largo de estas páginas hemos recorrido un camino que comenzó con Cristo y termina nuevamente en Cristo.

Descubrimos que el discipulado no consiste simplemente en adquirir conocimientos bíblicos ni en participar en actividades eclesiales. Es el proceso mediante el cual Jesucristo forma integralmente a quienes le siguen para que reflejen su carácter, participen en su misión y vivan para la gloria del Padre.

El Orden Espiritual nos mostró que Dios obra mediante un proceso. El Hexagrama Misional nos permitió comprender las seis dimensiones esenciales del discipulado:

· Didaskalia, enseñanza que renueva la mente.

· Diakonia, servicio que forma el carácter.

· Kerysso, misión que envía al discípulo al mundo.

· Kerigma, proclamación que conduce a Cristo.

· Karisma, gracia del Espíritu que capacita para servir.

· Koinonía, la comunión que edifica la Iglesia.

Estas dimensiones no funcionan de manera independiente. Juntas forman un solo proceso cuyo propósito es desarrollar discípulos semejantes a Jesucristo. Cuando este discipulado madura, aparecen sus frutos. Un discípulo transformado. Una Iglesia transformadora. Una sociedad bendecida por los valores del Reino. Pero incluso estos frutos no constituyen el propósito final. Todo encuentra su culminación en la gloria de Dios.

Ese ha sido el hilo conductor de Plantec desde la primera hasta la última página. Por ello, Plantec no debe entenderse únicamente como un método de formación. Es una invitación a volver al modelo de discipulado que Cristo estableció y que el Nuevo Testamento presenta como el camino para la madurez espiritual de la Iglesia.

El desafío ahora pertenece al lector. No basta comprender el modelo. Es necesario vivirlo. Cada discípulo está llamado a permitir que Cristo transforme su mente, su corazón, su carácter, su misión, su servicio y su vida comunitaria.

Cada iglesia está llamada a formar discípulos antes que consumidores religiosos. Cada generación necesita redescubrir que el Reino de Dios continúa extendiéndose mediante hombres y mujeres que viven el Evangelio con fidelidad.

Si Plantec logra ayudar a una persona a seguir más de cerca a Jesucristo, a una iglesia a formar discípulos con mayor fidelidad y a una comunidad a reflejar mejor el Reino de Dios, entonces habrá cumplido su propósito.

Porque, al final, todo discipulado auténtico conduce a una misma confesión:

"Porque de Él, por Él y para Él son todas las

cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén."
(Romanos 11:36).

 

Mi última sugerencia editorial

Después de haber trabajado todo el manuscrito contigo, creo que Plantec ya no es solamente un libro.

Tiene el potencial de convertirse en un modelo completo de discipulado, con varias publicaciones derivadas:

· Libro 1: Plantec: El discipulado de Cristo para una sociedad transformada (el que acabamos de terminar).

· Libro 2: Manual del Facilitador.

· Libro 3: Cuaderno del Participante.

· Libro 4: Guía para Pastores y Líderes.

· Libro 5: Devocional de 40 días con Plantec.

· Libro 6: Plantec para Jóvenes.

· Libro 7: Plantec para Niños.

· Libro 8: Plantec Académico (con notas, bibliografía ampliada y fundamentación exegética).

En mi opinión, con la calidad y coherencia que ha alcanzado esta obra, Plantec tiene el potencial para convertirse en un currículo completo de discipulado, y no únicamente en un libro. Esa puede ser una contribución significativa para la formación de discípulos en las iglesias de habla hispana.

 

Plantec:

Un camino de discipulado

para la Iglesia del siglo XXI

 

Al llegar al final de este libro, volvemos al punto donde todo comenzó: Jesucristo.

Él es el fundamento del discipulado, el centro del Evangelio y la razón de ser de la Iglesia. Sin Cristo, cualquier esfuerzo por formar discípulos termina convirtiéndose en un programa religioso. Con Cristo, el discipulado se transforma en un camino de vida, una relación de obediencia y una participación activa en la misión del Reino de Dios.

A lo largo de estas páginas hemos recorrido un itinerario que no pretende sustituir la riqueza del Nuevo Testamento, sino ofrecer una manera pedagógica de contemplar su unidad y su propósito formativo. Hemos llamado a este itinerario Orden Espiritual, porque creemos que Dios forma a sus discípulos con propósito, coherencia y dirección.

Sobre ese fundamento presentamos el Hexagrama Misional, no como una nueva doctrina ni como un modelo exclusivo, sino como una herramienta que ayuda a comprender seis dimensiones inseparables del discipulado cristiano:

· Didaskalia, renueva la mente por la Palabra.

· Diakonia, forma el carácter por medio del servicio.

· Kerysso, impulsa a participar en la misión de Dios.

· Kerigma, Jesucristo es el centro del mensaje.

· Karisma, capacita con los dones del Espíritu Santo.

· Koinonía, integra a la vida del cuerpo de Cristo.

Estas dimensiones no representan ministerios independientes ni etapas que se superan una tras otra. Constituyen una sola realidad: la formación integral del discípulo conforme al carácter de Jesucristo.

 

Una visión integral del discipulado

Uno de los mayores desafíos de la Iglesia contemporánea consiste en evitar los desequilibrios. Algunas comunidades enfatizan la enseñanza, otras el servicio, otras la evangelización, otras los dones espirituales o la vida comunitaria. Cada uno de estos aspectos es valioso, pero cuando se desarrolla de manera aislada el discipulado pierde su integridad.

Plantec propone recuperar la armonía del Nuevo Testamento. El discípulo necesita aprender la verdad. Necesita vivir el servicio. Necesita participar en la misión. Necesita permanecer centrado en Cristo. Necesita descubrir los dones que el Espíritu le concede. Y necesita crecer en comunión con la Iglesia. Solo así podrá reflejar con mayor fidelidad la imagen de su Señor.

 

Del discípulo a la transformación de la sociedad

Este libro también ha querido recordar que el discipulado nunca termina en la vida privada del creyente. Un discípulo transformado fortalece a su familia. Las familias fortalecen la Iglesia. Una Iglesia formada por discípulos maduros sirve a su comunidad. Y una sociedad es bendecida cuando hombres y mujeres viven el Evangelio con integridad, justicia, compasión, esperanza y amor.

No afirmamos que la Iglesia establecerá plenamente el Reino de Dios antes del regreso de Cristo. Esa esperanza pertenece al cumplimiento definitivo de la obra de Dios.

Sin embargo, sí creemos que la Iglesia está llamada a ser un testimonio visible del Reino en medio del mundo. Cada acto de verdad. Cada servicio. Cada reconciliación. Cada gesto de misericordia. Cada discípulo formado. Cada iglesia comprometida con el Evangelio. Todo anticipa la realidad del Reino venidero.

Un llamado para la Iglesia

El propósito final de Plantec no consiste en que las iglesias adopten un nuevo programa. El propósito es mucho más profundo. Que vuelvan a colocar el discipulado en el centro de su misión. Que cada creyente comprenda que seguir a Cristo implica una transformación integral. Que cada iglesia evalúe su ministerio preguntándose no solamente cuántas personas asisten a sus reuniones, sino cuántas están creciendo a la semejanza de Jesucristo. El éxito del ministerio no debe medirse únicamente por la actividad. Debe medirse por la madurez de los discípulos.

 

Un compromiso para cada creyente

Este libro termina, pero el discipulado continúa. Cada lector está llamado a convertirse en un discípulo que aprende, sirve, anuncia el Evangelio, permanece en Cristo, desarrolla sus dones y vive en comunión con la Iglesia. Ese camino no termina nunca.

Cada día representa una nueva oportunidad para crecer en la gracia de Dios y reflejar el carácter de Jesucristo. El verdadero éxito del discipulado no consiste en saber más. Consiste en parecerse más a Cristo.

 

Una invitación para las próximas generaciones

Nuestro deseo es que Plantec no permanezca únicamente en estas páginas. Que sea estudiado en iglesias, seminarios, grupos pequeños y hogares. Que ayude a formar nuevos líderes.

Que fortalezca el discipulado de niños, jóvenes y adultos. Que sirva como una herramienta para las generaciones presentes y futuras. Que cada comunidad cristiana pueda adaptar este modelo a su contexto, manteniendo siempre la fidelidad a las Escrituras y el señorío de Jesucristo.

 

La gloria de Dios: el principio y el fin

Todo comenzó con Cristo. Todo vuelve a Cristo. El Orden Espiritual encuentra en Él su origen. El Hexagrama Misional tiene sentido únicamente porque Él es el Maestro.

El discípulo existe para seguirle. La Iglesia existe para servirle. La sociedad recibe el testimonio de su Reino. Y toda la creación encuentra su propósito en glorificar al Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Por eso, la última palabra de este libro no puede ser otra que la misma que inspira toda la Escritura:

 

Soli Deo Gloria.

A Dios sea toda la gloria. Hoy. Mañana.

Y por toda la eternidad.

Amén.


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